Nociones básicas sobre la Discapacidad o Deficiencia Auditiva

Definición de la Discapacidad Auditiva

La comunicación humana es la más compleja y articulada entre las distintas maneras para intercambiar información. Asimismo, la comunicación acústica es la forma predominante. Pues, las personas emitimos sonidos que producen estímulos y que son percibidos por el sentido del oído. A mi parecer, la discapacidad auditiva no solo es la afectación de la capacidad de oír, sino también de la comunicación humana.

La discapacidad auditiva es la disminución del sentido auditivo, causado por complicaciones en la fisiología del órgano del oído. Carrascosa (2015) afirma que “la discapacidad auditiva se define como la pérdida o anormalidad de la función anatómica y/o fisiológica del sistema auditivo” (p. 102). En concreto, es la perturbación del desempeño o funcionamiento apropiado del órgano de la audición del ser humano.

Entendemos que la deficiencia auditiva afecta la comunicación acústica. El Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE, 2010) sostiene que “limita sus posibilidades para procesar debidamente la información auditiva de acuerdo con el tipo y grado de pérdida auditiva” (p. 18). En otras palabras, provoca que la persona no sea capaz de desarrollar una correcta comunicación, debido a que no comprende con exactitud la información transmitida a través del lenguaje oral.

En definitiva, la discapacidad auditiva compromete el daño del funcionamiento del órgano auditivo. Es decir, de la capacidad de escuchar. Además, implica la mala comprensión de la información transmitida y percibida en un proceso comunicativo. Pues, los seres humanos nos comunicamos por medio de sonidos (comunicación acústica), los cuales transmiten información y el órgano encargado de percibir estos estímulos es el oído.

Símbolo Internacional de la Discapacidad Auditiva

Clasificación de la Deficiencia Auditiva

La deficiencia auditiva no tiene una sola forma de ser clasificada. Dado que, el nivel de pérdida de la audición no es el mismo en todos los casos. Además, las consecuencias o afectaciones dependen del grado de daño que ha sufrido el oído. Del mismo modo, su clasificación va a depender de qué tanto puede captar los sonidos de la realidad la persona con discapacidad auditiva. Es decir, del grado de audición del órgano del oído.

La deficiencia auditiva se cataloga midiendo la intensidad o grado de afectación del umbral de audición. En otras palabras, según la capacidad o el nivel de percepción de sonidos del sentido auditivo. Asimismo, la frecuencia de los sonidos que la persona sea capaz de captar será medido en decibeles (dB) y determinará el ordenamiento del tipo de discapacidad auditiva. Según Bravo (2020, pp. 28-29) afirma la siguiente clasificación de la discapacidad auditiva:


A.    Pérdida ligera o leve: La persona puede oír en un rango de 21 a 40 decibeles.

B.     Pérdida media o moderada: La persona puede oír en un rango de 41 a 70 decibeles.

C.     Pérdida severa: La persona puede oír en un rango de 71 a 90 decibeles.

D.    Pérdida profunda: Es la pérdida completa del sentido de la audición.

E.     Cofosis: Se refiere a la pérdida total del sentido auditivo.


Esta clasificación de la discapacidad auditiva nos muestra cómo el nivel de percepción de sonidos puede variar y, dependiendo del grado, se pueden presentar problemas, como los que mencionamos anteriormente. Por ello, es necesario tener en cuenta todo esto, con la finalidad de poder tomar medidas para prevenir, corregir o sobrellevar un daño menor o mayor en el órgano auditivo. Por ejemplo, el uso de audífonos o lenguaje de señas. Pues, estos mecanismos de ayuda son de vital importancia en la vida del sordo al momento de realizarse y relacionarse en la sociedad.

Para terminar, es importante destacar que la discapacidad auditiva se puede clasificar según el grado de audición de la persona. Para ello, se evalúa en decibeles, como sistema de medición, la magnitud o intensidad de los sonidos que la persona con hipoacusia puede percibir en el entorno. Asimismo, puede ir desde una pérdida ligera, la cual es corregible, hasta la cofosis o anacusia, donde la ausencia es total y quizás existan restos auditivos.


 

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